No hablo de memoria
Sé que México concentra cerca del 70% de la biodiversidad del planeta, uno de los cinco países megadiversos del mundo. Y aun así, en 2022 documentamos 582 agresiones contra personas defensoras del medio ambiente (un aumento de 144.5% respecto al año anterior) con 24 asesinatos.
Lo veo todavía más cerca en Jalisco: perdimos 190 mil hectáreas de bosque por incendios en solo cinco meses de 2023. Vivo en la segunda ciudad más contaminada del país (la mala calidad del aire de la Zona Metropolitana de Guadalajara se relaciona con 550 muertes al año) y de nuestros 59 acuíferos, 26 ya están sobreexplotados.
Por eso divido mi propuesta en cuatro pilares
- Gestión Integral del Territorio. Ampliar las Áreas Naturales Protegidas (Bolaños, el Volcán de Tequila, las Sierras de Chapala, el Bosque La Primavera) y ordenar el crecimiento urbano para frenar las “ciudades dormitorio”.
- Gestión del Sector Productivo. Certificación ambiental voluntaria para empresas, incentivos fiscales y una Comisión Estatal Forestal con 400 millones de pesos de capital semilla.
- Impactos Ambientales y Contaminación. Más de 3,000 millones de pesos adicionales para sanear el Río Santiago, transporte público ecológico, y un programa de Basura Cero con 1,000 millones de pesos de inversión en el sexenio.
- Agendas Transversales. 80% de energía limpia para 2030, un Fondo Verde estatal con meta de 3,500 millones de pesos, y bienestar animal con reforma a los reglamentos de los 125 municipios.
Esta propuesta es la continuación de un trabajo que ya empecé, no el comienzo de una promesa nueva.
Por qué esto no es nuevo para mí
En 2012, como Regidora de Zapopan, impulsé el reglamento de arbolado urbano más avanzado del país y la declaratoria de Colomos III como área natural protegida municipal, categoría hidrológica, mi iniciativa más relevante en el cabildo. Lo que propongo hoy para Jalisco parte de ese mismo lugar: proteger lo que ya defendí una vez, a una escala más grande.